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Una "tuitera" de 80 años con más de 70.000 seguidores

Hoy hemos conocido, a través de diario digital Marketing Directo, la historia de Josephine Lamberti, una mujer de 80 años que se ha convertido en el nuevo fenómeno Twitter de Estados Unidos. En la red es conocida como @J_Dimps, ha publicado en su biografía de la red de microblogging que quiere “llegar a los 80.000 seguidores (o quizás un millón)”. Y parece que su sueño se va a ver cumplido: después de menos de dos años en la red, Josephine se acerca a los 65.000 seguidores.


Josephine ha pegado fuerte entre las estrellas, desde cantantes hasta deportistas, que han retweeteado sus mensajes y mandado mensajes directos, ayudando a Josephine a convertirse en toda una celebridad en el mundo online. De hecho, el jugador de la NBA Nate Robinson invitó a Josie y a su nieto a ver uno de sus partidos después charlar juntos en Twitter.


Josephine se unió a Twitter hace menos de dos años, pero no empezó a pedir seguidores hata que Donny Brandefine, su nieto de 24 años, decidió ayudarla. “Estaba volviéndose aburrido, así que vino y tratamos de buscar algo que me mantuviera ocupada. Se nos ocurrió esta idea, y ha sido genial”, aseguró Josephine. Según Bandefine, su abuela siempre tuvo una personalidad bulliciosa, y se ha tomado su nueva fama con tranquilidad. De hecho, tiene una lista llamada “MyAdoptedGrandChildren” (mis nietos adoptados), en la que recoge las cuentas de las más de 300 celebridades con las que ha interactuado en Twitter o que le gustan especialmente.


Pero para aquellos que creen que la presencia social de Josephine, que también tiene cuentas en Facebook y YouTube, no es suficiente, no hay más que ver sus fotos haciendo ejercicio o el hashtag #OLDladySwag creado para ella. “Soy guay, tengo estilo. Divertida. De eso se trata. No me comporto como debería con la edad que tengo”, asegura Josephine quien añadió que quizás sus actos se correspondan más a los de una persona de 21 años.


Nosotros la seguimos en twitter ¿y tú? 

Por Pascua ¡a comerse la "mona"!

¿Queréis saber como pasaban nuestros abuelitos la pascua?, estamos encantados de compartir con vosotros estos recuerdos tan entrañables.



Enriqueta cuenta que ella de jovencita iba a La Fuente del Molino (Finestrat) a comerse la mona de Pascua. Dependiendo de lo que les apeteciera pasaban el día entero o sólo la tarde; después siempre se iban a bailar.

Laura se iba a Elda, al chalet que tenían sus tíos allí. Pasaban 3 o 4 días, dependiendo del tiempo o de las ganas que tuvieran, y solían coger almendra, tomates. Comían y merendaban en la pérgola de la entrada.

Federico, como vivía en el campo, solía quedarse en casa a celebrar la pascua; en ocasiones iba al cortijo de su tía. Tenían sus tradiciones, pues el Jueves Santo comían potaje y arroz con leche; el Viernes Santo hacían castañas asadas; y el domingo tomaban la mona.

Nieves siendo pequeña iba al monte con toda la familia. Los niños jugaban y los mayores se juntaban para hablar, bailar? Algo típico que solían comer era conejo frito con tomate y tortilla de patatas.

María D. iba al Castillo de San Fernando o al de Sta. Bárbara, según les apeteciera; esto lo hacía con su marido e hijos. De soltera solía ir al chalet de una amiga, donde bailaban, contaban cosas, merendaban y, para terminar la jornada, iban al cine.

Josefina recuerda cuando estaba en Marruecos, allí iban al bosque a pasar el día y hacían paella de carne para comer. Nos dice que había mucha gente en esa época.

María R. cuenta que cuando ella vivía en Barcelona no se celebraba la Pascua como aquí, que se quedaban en casa y se comían la mona allí.

Gloria también lo celebraba en casa, pues en Zaragoza la tradición es diferente. Lo que sí que coincide es que se juntaba toda la familia.

Nieves, María D. y Laura nos cuentan que cuando eran pequeñas la tradición en Pascua consistía en vestir a las niñas con la bata de percal, un delantal y unas zapatillas con una lazada de color rojo o negro.


Trastadas de la niñez, ¡nosotros también hemos sido niños!

Hoy nos hemos reído un montón contando gamberradas y trastadas de la infancia, ¿os acordáis de las vuestras?


Angelita cuenta, que de pequeña la mandaban a comprar el pan, y casi siempre lo devolvía pellizcado, y su madre se daba cuenta siempre.

A Hugo con 12 añitos lo mandaban a comprar el pan y en más de una ocasión trajo solamente la molla del centro :D


Fuensanta tuvo una experiencia pasada por jabón, ¡muy limpia!!. Cuando tenía 8 o 9 años, su madre la mandó a comprar jabón, y ella lo confundió con un caramelo, de manera que se lo comió y estuvo un buen rato echando espuma por la boca!!…


A Enriqueta le manchó su profesora de tinta el vestido nuevo, y para que su madre no la viera (porque sabía la que le esperaba), se escondió debajo de la cama y no había quien la sacara de allí.


Andrés era repartidor de leche de jovenzuelo, y cuando le pedían más leche y no le quedaba, a las últimas garrafas le añadía agua para que saliera más cantidad y tener para todos, eso sí, siempre lo negó, ¡que pillastre!!!


Cristina nos cuenta algo parecido, cuando con su amiga Paquita, mezclaron la leche del lechero con agua del grifo, y como no era potable, todo el pueblo tuvo problemas de estómago y se enfadaron con el pobre lechero, que nunca llego a entender que es lo que había pasado. 


Mabel se comía las barras de labios con sabor a fresa de su hermana mayor, cuando se quedaba sola, pero al volver cuando la pillaban, ella lo negaba con toda laboca pintada de rojo!! Je, je…



Federico le quitó la flauta a un hermano de un amigo, y se la tiró al pozo del pararrayos, ¡la dieron por perdida!


Cuando Tina tenía 5 años y junto con una amiga, decidieron que podían conseguir dinero pidiendo por las calles de Madrid. Sus madres, que no sabían nada, sospecharon de algo raro cuando les llevaron de regalo cerillas (que en aquella época eran muy caras), descubrieron cómo las habían conseguido y les prohibieron que pidieran más, pero las cerillas se las quedaron porque ¡a nadie le amarga un dulce!




A Andrés le gustaba pescar con su primo en el río. Un día le robaron una trucha que el cura del pueblo había pescado, y cuando llegaron a casa y enseñaron la supuesta pesca del día, les dijeron que le regalaran la trucha al cura como un obsequio de la familia. (Así que el cura tuvo de nuevo su trucha sin saberlo),¡¡ pero ellos se rieron mucho!!!


Mabel cuando tenía 15 años se fue a las fiestas del pueblo de una amiga en verano, y como ya por aquel entonces le gustaba mucho viajar de un lado a otro, en cuanto terminaron las fiestas cogió un tren y por su cuenta, se fue a visitar unos días a otra amiga a la playa, ¡sin decir nada previamente a sus padres!. El caso, es que los padres llamaron por teléfono, y se enteraron de que estaba en otro lugar y fueron a por ella. Estuvo una semana castigada sin salir, por no pedir permiso y hacer lo que quería sin consultar.

Los abuelitos de El Paular en La 2 de TVE

Nos os perdais el reportaje que grabaron los chicos del programa “Para todos La 2″ sobre las actividades de ocio y entretenimiento que realizamos en El Paular.

Aqui os dejamos el enlace.

http://www.rtve.es/alacarta/videos/para-todos-la-2/para-todos-2-juegos-para-adultos/1048021/?s1=programas&s2=otros-programas&s3=para-todos-la-2&s4=