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Lo más nos gusta de la Navidad


A lo largo del 2012, y como en años anteriores, nos hemos ido juntando en el salón de la residencia todos los del grupo terapéutico para compartir historias de vida, recuerdos y sobre todo mucho, mucho cariño…


Y todo lo que hemos ido haciendo durante este año que está a punto de finalizar es lo que intentaremos reflejar a lo largo de diferentes entradas en nuestro blog durante estas fiestas.


Esperando que os guste, comenzamos…


¿Qué es lo que más te gusta de la Navidad…?

         Siendo un poco curiosos hemos preguntado a nuestros residentes qué es lo que más les gusta o gustaba de estos días festivos, y esto es lo que nos han dicho:

- “La reunión con la familia, el estar todos juntos en casa y sentados en la mesa” (María D.).

- “Al igual que María, me gusta la reunión familiar, pero también el cantar villancicos y sobre todo la Cabalgatade Reyes, la cual esperaba con muchísima impaciencia” (Cristina).

- “Me encantaban las pastas que hacíamos, los mantecados, los polvorones, los rollos…todo estaba buenísimo” (Enriqueta).

- “A mi me gusta todo, no podría concretar, pero si que es cierto que me encantaba el pollo relleno que hacíamos para cenar” (María R.).

- “Lo que más me gusta es el poder estar con mi hijo, porque son días de estar con la familia” (María F.).

- “Yo coincido con lo que han dicho muchas, pero es que lo que más me gusta es la reunión con la familia” (Josefa A.).

- “Nos gusta todo, no podemos decir otra cosa” (Rosita y Rosario S.).

- “El juntarme con la familia, estar con ellos y celebrar las fiestas juntos” (Gloria).

- “Me encanta el movimiento que hay esos días, la actividad y jaleo” (Josefa R.).

- “Me gusta la reunión con la familia por supuesto, pero también el pavo, el turrón y la sidra” (José V.).

- “Son días de estar todos juntos, de reunión” (Federico).


Ellas, nuestras abuelitas trabajadoras.


8 de Marzo: DÍA DE LA MUJER TRABAJADORA

La celebración del día internacional de la mujer trabajadora ha sido el tema de conversación en la residencia El Paular esta última semana. Nuestras residentes han querido contar su experiencia, su día a día laboral hace unos años, recordando y dando luz a historias de vida excepcionales. 


¡Las compartimos con vosotros!. 

- Josefina B. (88 años) empezó a trabajar muy joven, pues con 15-14 años su vecina la enseñó en el oficio de la costura; fue sastresa. Al preguntarle por su trabajo cuenta que cosía ropa de hombre, primero como civil y posteriormente, durante la guerra, en el ejército. Durante esta última etapa hacía trajes para los militares.


- Carmen C. (79 años) no recuerda muy bien su profesión, pero lo que sí dice es que de jovencita tuvo que limpiar las casas de otras personas.


- Fuensanta (84 años) también es otra de nuestras mujeres trabajadoras, ya que al faltar su padre siendo ella una niña no le quedó más remedio que ponerse a trabajar…eran 8 hermanos!. Desde muy pequeña tuvo que fregar suelos para llevar algo de dinero a casa; posteriormente entró a trabajar con los dueños de una panadería, cuidando de sus hijos y de la casa. En la panadería aprendió a hacer un poco de todo, incluso a coser.



- María R. (88 años) fue maestra en el Colegio Virgen del Pilar de Murcia durante unos 5 o 6 años; daba clases a niños de hasta 9 años. Según dice no le gustaba mucho este trabajo, por lo que al casarse lo dejó para dedicarse a las tareas del hogar.


- Rosa (88 años) cuenta que sus padres tenían una tienda de comestibles y que desde muy jovencita empezó a echarles una mano. Al mismo tiempo que les ayudaba en la tienda cuidaba de la casa y al casarse pasó a cuidar de su propio hogar.


- Enriqueta (67 años) ha sido peluquera y regentaba una peluquería de su propiedad en Finestrat. Al preguntarle que hacía nos cuenta que peinaba, ponía tintes, hacía permanentes, etc. Comenta que su peluquería funcionaba muy bien, teniendo clientes que iban desde Benidorm.


- Mercedes (86 años) trabajó en la fábrica de cintas que había hace años en Alicante; allí hacían lazos, cordones… Tiene buenos recuerdos de aquella época.

- María F. (80 años) cuenta que ella tuvo que trabajar en el campo recogiendo almendra, pelándola, limpiándola… Una vez casada se dedicó a las tareas del hogar.

- Gloria (82 años) estuvo un tiempo trabajando con sus padres en el campo, pero pronto tuvo que marcharse a Alemania a trabajar en una fábrica de medias; allí estuvo 17 años. Cuando regresó a España, ya casada, montó una bodega con su marido.


- Ramona (85 años) ha sido ama de casa, se dedicaba a las tareas del hogar y a cuidar de sus hijos.



- Laura (74 años) ha trabajado como oficinista, primero en un negocio familiar y posteriormente en una empresa de automóviles. En este último trabajo hacía de todo, incluso vender coches.


- Natalia (89 años) tuvo que cuidar de sus hermanos durante la guerra, eran 6 hermanos y no fue una época buena. Más tarde, ya casada, se dedicó a las tareas de su casa.


- María D.(89 años) ha trabajado mucho a lo largo de su vida, pues su padre faltó en la guerra y tenía que ayudar en la economía familiar. De jovencita fue modista, hasta poco antes de acabar la guerra que empezó a trabajar en el tranvía como cobradora. Posteriormente estuvo en comedores de auxilio social. También ha trabajado en la fábrica de caramelos “El Monaguillo” y una vez casada en una fábrica de cacahuetes y almendras.



La nochebuena de los abuelos

Como pasábamos la Nochebuena…


Los abuelitos de El Paular hemos estado hablando y recordando con sonrisas, y una cierta añoranza, como eran nuestras nochebuenas.


Nuestros recuerdos, nuestra vida, ¡lo compartimos con vosotros!.


María D. cuenta que ella hacía una cena especial,  en su casa, para su marido e hijos. Una vez faltó su marido, empezó a ir a cenar a casa de su hija. La cena consistía en unos entrantes (croquetas de bacalao, langostinos, ensalada especial…), cordero al horno con patatas fritas y postre (turrón, mantecados, etc.). Cantaban villancicos y a ella siempre le hacían cantar y contar historias en valenciano.
María F. cenaba también en su casa, pero con la familia y unos cuantos amigos. La encargada de preparar la cena era ella y nunca faltaban las gambas porque a su hijo le encantan.
Josefina B. comenta que en los últimos años se juntaban ella, su marido y uno de sus hijos, pues los otros dos viven en Francia. Lo que más recuerda es el postre porque no han faltado nunca los polvorones, turrones y mantecados.
Paco L. dice que esa noche era para estar en familia, que así se pasaba mejor,  y que él recuerda sobre todo cuando su padre hacía la cena, pues siempre ha tenido restaurantes.
Ramona cuenta que ella cenaba con su marido, pero que no solía hacer nada especial, aunque la cena sí que era algo diferente a la de cualquier otra noche.
Rosario S. recuerda con mucho cariño las navidades de cuando era niña, pues en Nochebuena siempre cenaban en casa de su abuela y se reunía toda la familia.
Lucía dice que ellos cenaban en su casa, toda la familia, y que la cena la solía hacer su madre. El menú era: sopa,  cordero a la plancha, aperitivos y postre.
Enriqueta comenta que solía pasar la Nochebuena con su hermana, que tenía un bar en Finestrat. Primero atendían a los clientes y después ya cenaban ella, su hermana, su cuñado y su sobrino. Se tomaban el aperitivo en la parte del bar y después la cena en el restaurante. Esta consistía en cordero principalmente y de postre dulces, helado y empanadillas de boniato entre otras cosas.
Mercedes recuerda cenar con su marido y su hijo en su casa. Antes de casarse cenaba con sus padres y hermanos.
María R. dice que cuando vivía en Barcelona ellos no celebraban la Nochebuena, pero sí el día de Navidad. Compraban un pavo y lo hacían relleno con salchichas, pimiento morrón, manzana, ciruelas, ajo… Como ella y su hermana eran pequeñas y el pavo lo compraban vivo,  sus padres siempre esperaban a que se durmieran para matarlo porque les daba mucha pena. Una vez ya en Alicante y casada trasladó esta tradición a la Nochebuena, aunque compraba el pavo ya muerto.

Federico habla de cuando él era joven y sus padres aún vivían. Cenaban todos juntos (hermanos, tíos, primos…) y la cena la hacía su madre. Cuando ella faltó la encargada de cocinar fue su hermana. Solían cenar pavo o pollo, compota de membrillo y dulces navideños.
Rosario B. cuenta de sus navidades en Madrid. Se juntaba toda la familia y cenaban gambas, ensalada especial, cordero y dulces típicos de estas fechas.
Cristina comenta que con 14 años hizo su primera cena de Nochebuena, para… ¡17 personas! Preparó sopa cubierta para unos,  sopa de almendras para otros, gallina en pepitoria y de postre flan, flan de café y natillas. A este último postre le ponían una pequeña sorpresa entre las galletas (una moneda). Otros años ha llegado a preparar la cena para 23 personas… toda una cocinera.

FELICES FIESTAS