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El rincón literario de El Paular, con Emilio Antonio Pérez Más

poesia

Hoy queremos presentaros a Emilio Antonio Pérez Mas (72 años), residente de El Paular y gran poeta. Antonio escribe poemas desde los 16 años y sus palabras, hiladas con sentimiento y corazón, nos emocionan y llegan al alma. 

Emilio Antonio Pérez Más (72 años) Poeta. Residente de El Paular.

                   Emilio Antonio Pérez Más (72 años). Poeta. Residente de El Paular.

En la residencia El Paular disfrutamos de su conversación, sus poemas y su compañía, pero su arte es para nosotros tan importante que junto a él, hemos decido ir publicando su trabajo en nuestro blog para compartirlo con todos vosotros y que podáis disfrutarlo también. Esperamos que os guste tanto como a nosotros.

Con este poema, Emilio se presenta:

No creedme.

Solo soy un hombre

Que escribe sus palabras.

Esto sí,

Con el corazón en la mano

Y desnuda el alma.

No tomadme

Por infeliz, pesimista,

Triste, afligido o amargado…

Soy feliz como tú

O como se dice ahora,

Igual de realizado.

Mis palabras son como son,

Brotan de mi alma abierta

Y de mi corazón en la mano.

                                                            Residencia El Paular 25 de noviembre de 2013.

 

 

 

Lo importante

Hoy queremos contar la experiencia de Bronnie Ware, una enfermera australiana, especialista en cuidados paliativos, que ha acompañado a cientos de personas durante las últimas semanas de sus vidas.
Bronnie cuenta su experiencia y confiesa que “casi todas las personas expresan los mismos remordimientos antes de morir”. Uno de los  más habituales es el siguiente:
Ojalá hubiese tenido el coraje de vivir la vida que yo quería y no la que los demás esperaban de mí. 
Cuando somos conscientes de que nuestra vida se está terminando, miramos hacia atrás y vemos todos los sueños que no hemos realizado. Mucha gente no se atreve a perseguir sus sueños y muere sabiendo que ellos son los responsables de las decisiones que los impidieron.
No somos conscientes de la libertad que tenemos por el mero hecho de estar sanos. Cuando llega la enfermedad, ya es demasiado tarde.
Perseguir los sueños y luchar por ellos es una tarea que no debemos dejar relegada nunca. 
Feliz martes desde El Paular.

Las torrijas de los abuelos

Como buenos y buenas cocineros/as que son, nuestros abuelitos nos proponen unas cuantas recetas de productos típicos de la semana santa y la pascua. ¿Alguien se atreve a probar…?

v Buñuelos de calabaza:

¥ Ingredientes:

-        1kg de calabaza

-        1kg y ½  de harina

-        6 huevos

-        1 limón rallado

-        Levadura de panadería

-        Azúcar

-        2 l. de aceite

¥  Preparación:

      Se trocea la calabaza y se pone a hervir con agua. Una vez que está blandita se machaca y la guardamos hasta que esté templada para  poderla amasar bien.



        Mezclamos la harina y la levadura con la ayuda de un colador. Se junta la masa de calabaza con la harina, el azúcar, los huevos y el limón rallado; se mezcla todo muy bien para que quede homogéneo.



       Ponemos en una sartén el aceite y echamos la corteza del limón para saber cuando está caliente el aceite.



      Con la ayuda de una cuchara vamos echando la masa en una buñolera ya caliente; la metemos en la sartén y los vamos sacando conforme los vamos viendo doraditos.



     Antes de comer hay que dejarlos enfriar en una fuente con papel de cocina, que absorbe el aceite. Se pueden comer acompañados de azúcar.

(María D. y Cristina)

           Se debe decir que los buñuelos pueden ser también de viento, arroz o manzana, eso ya va al gusto de cada uno y a la tradición familiar. Y, además de comérselos solos, podemos acompañarlos de una buena taza de chocolate caliente.
Uuuummm, ¡qué ricos!

v Torrijas:

¥ Ingredientes:

-        1l de leche

-        Azúcar

-        Canela en rama y en polvo

-        Huevos

-        Pan del día anterior

-        Aceite

¥  Preparación:

Se pone la leche a calentar con una ramita de canela hasta que hierva un rato; mientras tanto vamos cortando el pan en rebanadas.Retiramos la leche del fuego y la dejamos enfriar. Una vez que está templada vamos mojando el pan en la leche.

        Ponemos el aceite a calentar en una sartén. Pasamos el pan por el huevo batido y echamos las rebanadas en el aceite bien caliente.



       Cuando están doraditas las torrijas las sacamos del fuego y las ponemos en una fuente con papel absorbente; les echamos azúcar y canela en polvo.



         Una vez frías ya están listas para comer.

(María D., Rosario B. y Mario)




¡FELICES VACACIONES!


¡y no os olvidéis de visitar a vuestros abuelos!

Cuando me enamoré



Cuando uno recupera la memoria de los momentos, de los olores, los sabores, los colores, las personas, sus encantos, las historias, las aventuras, los sentimientos, etc… todo esto toma vida de nuevo y ahora se hace presente de nuevo. Esta es una de las maneras que tenemos los seres humanos de “volver a vivir” lo que ya pasó, y darnos la oportunidad de disfrutarlo de nuevo, intensamente….A continuación compartimos con vosotros algunos de los recuerdos de los abuelitos de la Residencia El Paular.

Loli Rondón nos contó la siguiente historia de amor:
“Conocí al que más tarde fue mi marido, a los 23 años en Larache, un pueblo de Marruecos. Él era de Badajoz y se llamaba Julián. Desde que nos vimos en la playa en el primer momento fue como un flechazo de amor, ya que él iba en bañador con su perro, y al verme se paró para hablarme. Me dijo: “tienes unos ojos muy bonitos” y a mí me dio mucha vergüenza.

Más tarde volvimos a vernos, y quedamos para pasear por la playa, y entonces, apareció para recibirla con dos rojas y un estuche con un regalo. A partir de aquí, estuvimos siendo novios durante 4 años, nos casamos en Ronda (Málaga), y continuamos juntos durante 25 años.

Para mí, ha sido lo más grandioso que me ha pasado en la vida, y he sido muy feliz con él y con mis dos hijos”.

Valentina, también compartió su historia de amor:
“Me casé con 30 años un 14 de Febrero, el día del amor.
Mi marido se llamaba Antonio y hemos estado juntos durante 36 años. Para mí ha sido mi gran amor, y el marido ideal”.

María Ivars, nos cuenta que tiene record de años junto a su pareja, ¡nada menos que 50 años juntos!!!:
“Mi marido se llamaba Francisco, y nos conocimos cuando yo tenía 25 años y él tenía 30. Vivíamos en la misma calle y yo era amiga de su hermana. Entre muchas otras habilidades, tocaba el clarinete y me ha querido mucho durante 50 AÑOS”.

¿Y vosotros? ¿ recordáis el primer amor? …

Feliz 14 de Febrero desde la Residencia El Paular.



La nochebuena de los abuelos

Como pasábamos la Nochebuena…


Los abuelitos de El Paular hemos estado hablando y recordando con sonrisas, y una cierta añoranza, como eran nuestras nochebuenas.


Nuestros recuerdos, nuestra vida, ¡lo compartimos con vosotros!.


María D. cuenta que ella hacía una cena especial,  en su casa, para su marido e hijos. Una vez faltó su marido, empezó a ir a cenar a casa de su hija. La cena consistía en unos entrantes (croquetas de bacalao, langostinos, ensalada especial…), cordero al horno con patatas fritas y postre (turrón, mantecados, etc.). Cantaban villancicos y a ella siempre le hacían cantar y contar historias en valenciano.
María F. cenaba también en su casa, pero con la familia y unos cuantos amigos. La encargada de preparar la cena era ella y nunca faltaban las gambas porque a su hijo le encantan.
Josefina B. comenta que en los últimos años se juntaban ella, su marido y uno de sus hijos, pues los otros dos viven en Francia. Lo que más recuerda es el postre porque no han faltado nunca los polvorones, turrones y mantecados.
Paco L. dice que esa noche era para estar en familia, que así se pasaba mejor,  y que él recuerda sobre todo cuando su padre hacía la cena, pues siempre ha tenido restaurantes.
Ramona cuenta que ella cenaba con su marido, pero que no solía hacer nada especial, aunque la cena sí que era algo diferente a la de cualquier otra noche.
Rosario S. recuerda con mucho cariño las navidades de cuando era niña, pues en Nochebuena siempre cenaban en casa de su abuela y se reunía toda la familia.
Lucía dice que ellos cenaban en su casa, toda la familia, y que la cena la solía hacer su madre. El menú era: sopa,  cordero a la plancha, aperitivos y postre.
Enriqueta comenta que solía pasar la Nochebuena con su hermana, que tenía un bar en Finestrat. Primero atendían a los clientes y después ya cenaban ella, su hermana, su cuñado y su sobrino. Se tomaban el aperitivo en la parte del bar y después la cena en el restaurante. Esta consistía en cordero principalmente y de postre dulces, helado y empanadillas de boniato entre otras cosas.
Mercedes recuerda cenar con su marido y su hijo en su casa. Antes de casarse cenaba con sus padres y hermanos.
María R. dice que cuando vivía en Barcelona ellos no celebraban la Nochebuena, pero sí el día de Navidad. Compraban un pavo y lo hacían relleno con salchichas, pimiento morrón, manzana, ciruelas, ajo… Como ella y su hermana eran pequeñas y el pavo lo compraban vivo,  sus padres siempre esperaban a que se durmieran para matarlo porque les daba mucha pena. Una vez ya en Alicante y casada trasladó esta tradición a la Nochebuena, aunque compraba el pavo ya muerto.

Federico habla de cuando él era joven y sus padres aún vivían. Cenaban todos juntos (hermanos, tíos, primos…) y la cena la hacía su madre. Cuando ella faltó la encargada de cocinar fue su hermana. Solían cenar pavo o pollo, compota de membrillo y dulces navideños.
Rosario B. cuenta de sus navidades en Madrid. Se juntaba toda la familia y cenaban gambas, ensalada especial, cordero y dulces típicos de estas fechas.
Cristina comenta que con 14 años hizo su primera cena de Nochebuena, para… ¡17 personas! Preparó sopa cubierta para unos,  sopa de almendras para otros, gallina en pepitoria y de postre flan, flan de café y natillas. A este último postre le ponían una pequeña sorpresa entre las galletas (una moneda). Otros años ha llegado a preparar la cena para 23 personas… toda una cocinera.

FELICES FIESTAS

Los sueños e ilusiones de los Abuelitos de El Paular. Dia Internacional de las Personas de Edad

En El Paular hemos conocido hoy una iniciativa que nos ha encantado,”El Mural de los Sueños” de Lindor Ausonia. Bajo el lema “Nadie debería dejar de soñar”, esta organización ha creado un Mural de 12 metros cuadrados dedicado a los sueños e ilusiones de los más mayores.

La idea es que todos los mayores que lo deseen participen dejando por escrito sus deseos, ¿dónde y cuándo? en la zona de Nuevos Ministerios en Madrid (frente el Corte Inglés) hoy 29 de septiembre.
Como nos pillaba un poco lejos y no nos daba tiempo a llegar, se nos ha ocurrido que para celebrar el Día Internacional de las Personas de Edad que es el próximo 1 de octubre vamos colaborar a través de nuestro blog con el Mural de los Sueños de Indor Ausonia.
Porque la ilusión es lo que mueve el mundo, estos son los sueños de nuestros abuelitos:
Maria Domenech Albero. 89 años.
“Mi sueño es que le vaya todo bien en la vida a mis nietos. El pequeño está ahora en Castellón trabajando y siempre que se acerca el fin de semana padezco pensando en el coche y la carretera y pido porque no le ocurra nada, porque tiene toda la vida por delante”.
Federico Marcos Gómez Barea. 79 años.
“Mi sueño es no haber sufrido el accidente que sufrí y haber podido dedicarme a la jardineria muchos años más. Aunque aquí en el centro, Hugo, me facilita en la medida en que puede, que yo siga disfrutando de mi oficio”.
Ana Ivorra Ortuño. 77 años.
“Mi sueño ya sólo se limita a que haya paz y tranquilidad para todos y a ver si salimos de esta puñetera crisis que tanto nos está afectando”.
Fuentsanta López García. 84 años.
“Pues sueños…lo que son sueños, de desear, no tengo. Yo  aqui con vosotros estoy superfeliz, me siento valorada, querida y apreciada. No envidio a nadie ni nada. Estoy encantada de ver lo positivamente que ha evolucionado en la vida mi hija, que antes estaba estancada y no sabía por donde tirar, y por fin ha encontrado su camino”.