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Lo más nos gusta de la Navidad


A lo largo del 2012, y como en años anteriores, nos hemos ido juntando en el salón de la residencia todos los del grupo terapéutico para compartir historias de vida, recuerdos y sobre todo mucho, mucho cariño…


Y todo lo que hemos ido haciendo durante este año que está a punto de finalizar es lo que intentaremos reflejar a lo largo de diferentes entradas en nuestro blog durante estas fiestas.


Esperando que os guste, comenzamos…


¿Qué es lo que más te gusta de la Navidad…?

         Siendo un poco curiosos hemos preguntado a nuestros residentes qué es lo que más les gusta o gustaba de estos días festivos, y esto es lo que nos han dicho:

- “La reunión con la familia, el estar todos juntos en casa y sentados en la mesa” (María D.).

- “Al igual que María, me gusta la reunión familiar, pero también el cantar villancicos y sobre todo la Cabalgatade Reyes, la cual esperaba con muchísima impaciencia” (Cristina).

- “Me encantaban las pastas que hacíamos, los mantecados, los polvorones, los rollos…todo estaba buenísimo” (Enriqueta).

- “A mi me gusta todo, no podría concretar, pero si que es cierto que me encantaba el pollo relleno que hacíamos para cenar” (María R.).

- “Lo que más me gusta es el poder estar con mi hijo, porque son días de estar con la familia” (María F.).

- “Yo coincido con lo que han dicho muchas, pero es que lo que más me gusta es la reunión con la familia” (Josefa A.).

- “Nos gusta todo, no podemos decir otra cosa” (Rosita y Rosario S.).

- “El juntarme con la familia, estar con ellos y celebrar las fiestas juntos” (Gloria).

- “Me encanta el movimiento que hay esos días, la actividad y jaleo” (Josefa R.).

- “Me gusta la reunión con la familia por supuesto, pero también el pavo, el turrón y la sidra” (José V.).

- “Son días de estar todos juntos, de reunión” (Federico).


La nochebuena de los abuelos

Como pasábamos la Nochebuena…


Los abuelitos de El Paular hemos estado hablando y recordando con sonrisas, y una cierta añoranza, como eran nuestras nochebuenas.


Nuestros recuerdos, nuestra vida, ¡lo compartimos con vosotros!.


María D. cuenta que ella hacía una cena especial,  en su casa, para su marido e hijos. Una vez faltó su marido, empezó a ir a cenar a casa de su hija. La cena consistía en unos entrantes (croquetas de bacalao, langostinos, ensalada especial…), cordero al horno con patatas fritas y postre (turrón, mantecados, etc.). Cantaban villancicos y a ella siempre le hacían cantar y contar historias en valenciano.
María F. cenaba también en su casa, pero con la familia y unos cuantos amigos. La encargada de preparar la cena era ella y nunca faltaban las gambas porque a su hijo le encantan.
Josefina B. comenta que en los últimos años se juntaban ella, su marido y uno de sus hijos, pues los otros dos viven en Francia. Lo que más recuerda es el postre porque no han faltado nunca los polvorones, turrones y mantecados.
Paco L. dice que esa noche era para estar en familia, que así se pasaba mejor,  y que él recuerda sobre todo cuando su padre hacía la cena, pues siempre ha tenido restaurantes.
Ramona cuenta que ella cenaba con su marido, pero que no solía hacer nada especial, aunque la cena sí que era algo diferente a la de cualquier otra noche.
Rosario S. recuerda con mucho cariño las navidades de cuando era niña, pues en Nochebuena siempre cenaban en casa de su abuela y se reunía toda la familia.
Lucía dice que ellos cenaban en su casa, toda la familia, y que la cena la solía hacer su madre. El menú era: sopa,  cordero a la plancha, aperitivos y postre.
Enriqueta comenta que solía pasar la Nochebuena con su hermana, que tenía un bar en Finestrat. Primero atendían a los clientes y después ya cenaban ella, su hermana, su cuñado y su sobrino. Se tomaban el aperitivo en la parte del bar y después la cena en el restaurante. Esta consistía en cordero principalmente y de postre dulces, helado y empanadillas de boniato entre otras cosas.
Mercedes recuerda cenar con su marido y su hijo en su casa. Antes de casarse cenaba con sus padres y hermanos.
María R. dice que cuando vivía en Barcelona ellos no celebraban la Nochebuena, pero sí el día de Navidad. Compraban un pavo y lo hacían relleno con salchichas, pimiento morrón, manzana, ciruelas, ajo… Como ella y su hermana eran pequeñas y el pavo lo compraban vivo,  sus padres siempre esperaban a que se durmieran para matarlo porque les daba mucha pena. Una vez ya en Alicante y casada trasladó esta tradición a la Nochebuena, aunque compraba el pavo ya muerto.

Federico habla de cuando él era joven y sus padres aún vivían. Cenaban todos juntos (hermanos, tíos, primos…) y la cena la hacía su madre. Cuando ella faltó la encargada de cocinar fue su hermana. Solían cenar pavo o pollo, compota de membrillo y dulces navideños.
Rosario B. cuenta de sus navidades en Madrid. Se juntaba toda la familia y cenaban gambas, ensalada especial, cordero y dulces típicos de estas fechas.
Cristina comenta que con 14 años hizo su primera cena de Nochebuena, para… ¡17 personas! Preparó sopa cubierta para unos,  sopa de almendras para otros, gallina en pepitoria y de postre flan, flan de café y natillas. A este último postre le ponían una pequeña sorpresa entre las galletas (una moneda). Otros años ha llegado a preparar la cena para 23 personas… toda una cocinera.

FELICES FIESTAS