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El rincon literario de El Paular: El primer poema

En 1958 Emilio escribió su primer poema, un romántico compendio de palabras y sentimientos que a continuación compartimos con vosotros.

Cuando te encuentres triste

y del mundo 

te alejes un instante,

eleva tus ojos al cielo

y recuerda

que en la tierra

tienes un amante, 

que prendado 

de tus ojos bellos,

de tu figura indomable,

silencioso reza al cielo,

para que tú,

también le ames.

Emilio Antonio Pérez Más (72 años)
Poeta.
Residente de El Paular.

 

 

Manzanilla, miel, aloe vera,…remedios de siempre y plantas medicinales.

    En honor a Federico, al que le encantan estos temas, cada cierto tiempo hablamos de plantas y frutos que tienen poder curativo y que utilizamos para poner remedio a determinados males comunes. Compartimos y difundimos los remedios naturales de los mayores de la Residencia El Paular.


- Aloe Vera: se utiliza para quemaduras, aliviando el dolor, disminuyendo la inflamación, previniendo la ulceración y acelerando la cicatrización; también para traumatismos y cortes, aliviando rápidamente el dolor en golpes, luxaciones, esguinces, dolores musculares, reumáticos y artríticos; en picores por cualquier causa: intoxicación por alimentos o medicinas, varicela, sarampión, picaduras de insectos o medusas; acné, psoriasis, úlceras en las piernas; quita las manchas de la piel; etc.                                           

Según nos dice Federico, lo podemos encontrar en los jardines de la Residencia.

- Manzanilla: se toma frecuentemente en té, teniendo un agradable sabor y se puede beber de tres a cuatro veces al día entre las comidas. Se utiliza para afecciones hepáticas, excesos alimenticios, facilita la expulsión de gases, ayuda calmando los dolores articulares, actúa sobre el nerviosismo, especialmente si afecta al aparato digestivo (nervios al estómago), reduce las reacciones alérgicas y cicatrices en la piel, mejora los síntomas físicos de la depresión, dolor en la menstruación, actúa en dolores de cabeza causados por tensión e insomnio y baja la fiebre.


Nuestros residentes la toman en infusión casi todas las tardes o más frecuentemente cuando se encuentran algo indispuestos.



- Valeriana: Se utiliza en estados de nerviosismo, insomnio, ansiedad, depresión, estrés, vértigos, asma nerviosa, histeria, espasmos, palpitaciones causadas por estados de ansiedad, agotamiento intelectual, agotamiento nervioso, irritabilidad, migrañas y jaquecas. También en trastornos cardíacos o digestivos de origen nervioso. Se dice que esta planta es la más importante de todas las que poseen propiedades sedantes del sistema nervioso, de los órganos digestivos y de otros que son regulados por el sistema neurovegetativo.


La toman en la residencia cuando están algo nerviosos o no pueden dormir bien y quieren algo natural.

  …….Y así podríamos continuar, con multitud de plantas medicinales, pero ellos también tienen algo que decir con respecto a este tema. Y es que los remedios caseros son los de toda la vida…

  Cuando nos levantamos con los ojos irritados o con muchas legañas los lavamos con un poco de manzanilla tibia.


  Si nos pica una avispa nos tenemos que poner un poco de barro o frotar la picadura con amoniaco.


  En estos días de exceso bebemos un poco más de la cuenta y nuestros residentes recomiendan tomar un café bien amargo u oler amoniaco para que se nos pase la resaca.


  También solemos comer mucho, así que debemos tomar sal de fruta, bicarbonato con limón o cualquiera de las siguientes infusiones: manzanilla, poleo, anís estrellado…


  Si hemos pasado mala noche y nos falta energía, lo más adecuado es un café bien cargadito.


  Cuando estamos nerviosos por algo tenemos que tomar una o dos pastillas de valeriana o una infusión de tila o valeriana, que también está en té.


  Que nos hemos resfriado, pues lo mejor es beber un vaso de leche con miel antes de acostarnos o hacer vahos de eucalipto o menta si no podemos respirar.

  Si lo que tenemos es mucha tos, las pastillas “Juanola” o el regaliz son buenos aliados; también la calma una cebolla partida en la habitación mientras dormimos.


Estos son los remedios y los consejos de los residentes de El Paular :) )


La longevidad: forjando el futuro.

El 14 de diciembre de 1990 la Asamblea General de las Naciones Unidas en la Resolución 45/106, designó el 1º de octubre Día Internacional de las Personas de Edad. 

Este año se conmemora el 10º aniversario de la aprobación del Plan de Acción Internacional de Madrid sobre el Envejecimiento. A medida que aumenta el porcentaje de personas de edad en la sociedad, la audaz visión que se planteó en él, la construcción de una sociedad para todas las edades, es más pertinente que nunca. 

La longevidad es un logro de la salud pública, no una responsabilidad social o económica. Desde Naciones Unidad se lanza este mensaje “En este Día Internacional de las Personas de Edad, prometamos asegurar el bienestar de las personas de edad y lograr su participación de manera significativa en la sociedad a fin de que todos podamos beneficiarnos de sus conocimientos y capacidad”. 


Según el secretario general de Naciones Unidas “debemos plantearnos un nuevo paradigma que armonice el envejecimiento de la población con el crecimiento económico y social y proteja los derechos humanos de las personas de edad. Todos somos, individual y colectivamente, responsables de la inclusión de las personas de edad en la sociedad, ya sea desarrollando medios de transporte y comunidades accesibles, garantizando la disponibilidad de una atención de la salud y unos servicios sociales que tengan en cuenta la edad, o proporcionando un nivel mínimo de protección social suficiente.

Desde El Paular y para conmemorar este dia Internacional nos hacemos eco de la campaña que la Unión Democrática de Pensionistas (UDP) ha lanzado en redes sociales con el nombre de ‘Está en tu mano’,y que pretende romper con los estereotipos que existen sobre el envejecimiento y reivindicar el valor de las personas mayores en la sociedad. La campaña está protagonizada por jubilados y pensionistas, que dan vida a las diez historias diferentes. 

Los protagonistas cuentan en primera persona cómo ser veterano no es incompatible con el desarrollo de actividades que siguen reportando valor a la sociedad, como poner en marcha programas de voluntariado, dar clases o colaborar en un comedor social. 

Aqui os dejamos algunos de estos videos y os deseamos un Feliz Dia de las Personas Mayores .


 El equipo de la residencia geriátrica El Paular

Las torrijas de los abuelos

Como buenos y buenas cocineros/as que son, nuestros abuelitos nos proponen unas cuantas recetas de productos típicos de la semana santa y la pascua. ¿Alguien se atreve a probar…?

v Buñuelos de calabaza:

¥ Ingredientes:

-        1kg de calabaza

-        1kg y ½  de harina

-        6 huevos

-        1 limón rallado

-        Levadura de panadería

-        Azúcar

-        2 l. de aceite

¥  Preparación:

      Se trocea la calabaza y se pone a hervir con agua. Una vez que está blandita se machaca y la guardamos hasta que esté templada para  poderla amasar bien.



        Mezclamos la harina y la levadura con la ayuda de un colador. Se junta la masa de calabaza con la harina, el azúcar, los huevos y el limón rallado; se mezcla todo muy bien para que quede homogéneo.



       Ponemos en una sartén el aceite y echamos la corteza del limón para saber cuando está caliente el aceite.



      Con la ayuda de una cuchara vamos echando la masa en una buñolera ya caliente; la metemos en la sartén y los vamos sacando conforme los vamos viendo doraditos.



     Antes de comer hay que dejarlos enfriar en una fuente con papel de cocina, que absorbe el aceite. Se pueden comer acompañados de azúcar.

(María D. y Cristina)

           Se debe decir que los buñuelos pueden ser también de viento, arroz o manzana, eso ya va al gusto de cada uno y a la tradición familiar. Y, además de comérselos solos, podemos acompañarlos de una buena taza de chocolate caliente.
Uuuummm, ¡qué ricos!

v Torrijas:

¥ Ingredientes:

-        1l de leche

-        Azúcar

-        Canela en rama y en polvo

-        Huevos

-        Pan del día anterior

-        Aceite

¥  Preparación:

Se pone la leche a calentar con una ramita de canela hasta que hierva un rato; mientras tanto vamos cortando el pan en rebanadas.Retiramos la leche del fuego y la dejamos enfriar. Una vez que está templada vamos mojando el pan en la leche.

        Ponemos el aceite a calentar en una sartén. Pasamos el pan por el huevo batido y echamos las rebanadas en el aceite bien caliente.



       Cuando están doraditas las torrijas las sacamos del fuego y las ponemos en una fuente con papel absorbente; les echamos azúcar y canela en polvo.



         Una vez frías ya están listas para comer.

(María D., Rosario B. y Mario)




¡FELICES VACACIONES!


¡y no os olvidéis de visitar a vuestros abuelos!

La nochebuena de los abuelos

Como pasábamos la Nochebuena…


Los abuelitos de El Paular hemos estado hablando y recordando con sonrisas, y una cierta añoranza, como eran nuestras nochebuenas.


Nuestros recuerdos, nuestra vida, ¡lo compartimos con vosotros!.


María D. cuenta que ella hacía una cena especial,  en su casa, para su marido e hijos. Una vez faltó su marido, empezó a ir a cenar a casa de su hija. La cena consistía en unos entrantes (croquetas de bacalao, langostinos, ensalada especial…), cordero al horno con patatas fritas y postre (turrón, mantecados, etc.). Cantaban villancicos y a ella siempre le hacían cantar y contar historias en valenciano.
María F. cenaba también en su casa, pero con la familia y unos cuantos amigos. La encargada de preparar la cena era ella y nunca faltaban las gambas porque a su hijo le encantan.
Josefina B. comenta que en los últimos años se juntaban ella, su marido y uno de sus hijos, pues los otros dos viven en Francia. Lo que más recuerda es el postre porque no han faltado nunca los polvorones, turrones y mantecados.
Paco L. dice que esa noche era para estar en familia, que así se pasaba mejor,  y que él recuerda sobre todo cuando su padre hacía la cena, pues siempre ha tenido restaurantes.
Ramona cuenta que ella cenaba con su marido, pero que no solía hacer nada especial, aunque la cena sí que era algo diferente a la de cualquier otra noche.
Rosario S. recuerda con mucho cariño las navidades de cuando era niña, pues en Nochebuena siempre cenaban en casa de su abuela y se reunía toda la familia.
Lucía dice que ellos cenaban en su casa, toda la familia, y que la cena la solía hacer su madre. El menú era: sopa,  cordero a la plancha, aperitivos y postre.
Enriqueta comenta que solía pasar la Nochebuena con su hermana, que tenía un bar en Finestrat. Primero atendían a los clientes y después ya cenaban ella, su hermana, su cuñado y su sobrino. Se tomaban el aperitivo en la parte del bar y después la cena en el restaurante. Esta consistía en cordero principalmente y de postre dulces, helado y empanadillas de boniato entre otras cosas.
Mercedes recuerda cenar con su marido y su hijo en su casa. Antes de casarse cenaba con sus padres y hermanos.
María R. dice que cuando vivía en Barcelona ellos no celebraban la Nochebuena, pero sí el día de Navidad. Compraban un pavo y lo hacían relleno con salchichas, pimiento morrón, manzana, ciruelas, ajo… Como ella y su hermana eran pequeñas y el pavo lo compraban vivo,  sus padres siempre esperaban a que se durmieran para matarlo porque les daba mucha pena. Una vez ya en Alicante y casada trasladó esta tradición a la Nochebuena, aunque compraba el pavo ya muerto.

Federico habla de cuando él era joven y sus padres aún vivían. Cenaban todos juntos (hermanos, tíos, primos…) y la cena la hacía su madre. Cuando ella faltó la encargada de cocinar fue su hermana. Solían cenar pavo o pollo, compota de membrillo y dulces navideños.
Rosario B. cuenta de sus navidades en Madrid. Se juntaba toda la familia y cenaban gambas, ensalada especial, cordero y dulces típicos de estas fechas.
Cristina comenta que con 14 años hizo su primera cena de Nochebuena, para… ¡17 personas! Preparó sopa cubierta para unos,  sopa de almendras para otros, gallina en pepitoria y de postre flan, flan de café y natillas. A este último postre le ponían una pequeña sorpresa entre las galletas (una moneda). Otros años ha llegado a preparar la cena para 23 personas… toda una cocinera.

FELICES FIESTAS

Los abuelitos de El Paular en La 2 de TVE

Nos os perdais el reportaje que grabaron los chicos del programa “Para todos La 2″ sobre las actividades de ocio y entretenimiento que realizamos en El Paular.

Aqui os dejamos el enlace.

http://www.rtve.es/alacarta/videos/para-todos-la-2/para-todos-2-juegos-para-adultos/1048021/?s1=programas&s2=otros-programas&s3=para-todos-la-2&s4=

Ellas, nuestras abuelitas, nuestras mujeres trabajadoras

En El Paular para rendir homenaje a las mujeres trabajadoras que tenemos en el centro, queremos recordar los trabajos que desempeñaron cuando eran más jóvenes. Esta es su historia..
Rita:
…..a los 14 años empezó a trabajar en la “Peluquería Eva” en la calle de las Infantas (Alicante). Allí hacía tintes, permanentes e incluso manicuras. Estuvo aquí hasta los 20 años, hasta que acabó la guerra, y de esa época recuerda que cuando iba a peinar a las casas de las clientas tenía que correr delante de los guardias, que le gritaban que se apartara de la calle. También ha trabajado en hoteles, restaurantes y todo lo que le salía por aquel entonces.
María D.:
….empezó a trabajar cuando comenzó la guerra, cerraron los colegios y mataron a su padre, por lo que no le quedó más remedio. Con 13 años querían que trabajara de telefonista en las comisarías, pero le dieron su plaza a otra persona y al quererla mandar a Madrid su madre se negó. Entonces empezó a trabajar en la fábrica El Monaguillo (Benalúa) montando paquetes de dátiles, fruta en almíbar, membrillo… Como en la fábrica se acababa el trabajo su prima que era modista le ofreció trabajar con ella, y allí lo que hacía era ayudarla, ir a las casas de las clientas para que se probaran los vestidos, etc.
La guerra avanzaba y toda su familia se tuvo que ir a vivir a San Juan, por lo que se llevó una máquina de coser y siguió cosiendo para la calle. Más tarde fue cobradora en los tranvías, iba por turnos y a veces le tocaba salir a las 12.00h de la noche; aquí los hombres mayores conducían y los jóvenes y las chicas cobraban los billetes. El último mes ya no lo cobró y se fue a los comedores sociales, cosió “chapitas” en las chaquetas de los hombres… para hacer el servicio social para después poder trabajar, cosa que no ocurrió pronto porque falleció su madre y a los 10 meses se tuvo que casar y nació su primer hijo. No volvió a trabajar hasta que su hijo cumplió dos años y una vecina le ofreció trabajo en la fábrica de almendras, donde ya se jubiló con 50 años por problemas de espalda.
Ana Mª:
…..con 5 años empezó a trabajar en el campo, arrancando las ramas, segando y todo lo que podía hacer con esa edad; siendo una niña se llegó a cortar la mano mientras trabajaba. En esta ocupación estuvo hasta los 30 años más o menos, pues una vez que se casó se quedó en casa cuidando de sus hijos y atendiendo las tareas del hogar.
Fuensanta:
…..con 10 años iba al monte con su madre a coger leña, lavar la ropa o fregar en el río Segura. Con 12 años empezó a servir en casas y no paró hasta que se casó; más adelante estuvo haciendo esparto para alpargatas en su casa. Una vez que enviudó volvió a trabajar cuidando a una señora.
Encarna:
……desde los 14 hasta los 29 años (cuando se casó) trabajó de sastresa en una sastrería; primero trabajó en una y cuando la cerraron pasó a otra diferente. Al casarse empezó a coser en casa, donde forraba chaquetas y abrigos entre otras cosas para terminar de pagar el coche y la casa. Una vez que terminaron de pagarlo todo su marido le dijo que ya no trabajase más.
Rosario B.:
….sólo ha trabajado como ama de casa, llevando una vida muy tranquila en Madrid.
María R.:
….estudió para maestra en la escuela de magisterio de Barcelona y ejerció como tal durante cuatro años en una escuela que era propiedad de su cuñada. Después trabajó vendiendo “tupper – ware” durante unos 4-5 años, donde aprovechó para viajar, pues si alcanzaban la venta propuesta le regalaban un viaje a distintas partes de España. Tras casarse, a los 27 años, se dedicó a ser ama de casa.
Mercedes:
….empezó a trabajar en la fábrica de cintas (Benalúa) con 14 años más o menos; allí hacían cordones para los zapatos, las asas de los bolsos, cintas de todo tipo, etc. Estuvo trabajando allí hasta que se jubiló.
Cristina:
… fue maestra interina durante un año (para sustituir a otra persona) mientras terminaba sus estudios en la escuela de magisterio. A los 18 años empezó a trabajar en el hospital de Callosa como auxiliar de clínica y allí estuvo durante cinco años. En esta época empezó a estudiar para ejercer de matrona, pero tuvo una mala experiencia y decidió dejarlo. Finalmente Sanidad la quiso enviar a Novelda a trabajar y su familia no quiso por la distancia, por lo que renunció a su plaza y dejó de trabajar.