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Envejecimiento activo para los mayores europeos

El periódico El Mundo destaca hoy en una noticia la importancia de un envejecimiento activo. “Los europeos tienen hoy mayor esperanza de vida que nunca, con una media de 72 años en hombres y de 80 en mujeres según informan los países que forman parte de la Organización Mundial de la Salud (OMS). No obstante, presentan las mayores tasas de factores de riesgo como el alcohol o el tabaco, causas de muerte prematura, y enfermedad crónica.
Ante esta situación, la OMS presentará el próximo 2 de abril un conjunto de propuestas para el envejecimiento saludable. Además lanzará una serie de campañas, conferencias y eventos públicos para celebrar el Día Mundial de la Salud, previsto para el 7 de abril, que este año tiene como objetivo promover el envejecimiento activo.
Según la directora regional de la OMS en Europa, Zsuzsanna Jakab, “aumentar la esperanza de vida en Europa es un importante logro y necesitamos igualarlo añadiendo años de vida de mejor calidad“. “Los políticos de la región pueden respaldar este desarrollo invirtiendo en una amplia gama de iniciativas para promover el envejecimiento activo y saludable”, señala.
Para respaldar estos esfuerzos, la OMS en Europa trabaja con los países para diseñar una serie de intervenciones prioritarias centradas en el envejecimiento saludable durante la vida, creando ambientes y adaptando los sistemas sanitarios al cambio de necesidades de una población en envejecimiento.
Entre estas intervenciones destacan las destinadas a reducir el riesgo de caídas, aumentar el acceso a oportunidades para practicar ejercicio físico, proporcionar apoyo público a los cuidadores informales centrándose en el autocuidado y los cuidados en el hogar, crear servicios de geriatría y gerontología entre los cuidadores sanitarios y sociales, e incrementar la vacunación contra la gripe entre los mayores y prevenir esta enfermedad desde el servicio sanitario.
Fuente: Diario El Mundo (edición Madrid)

Ellas, nuestras abuelitas trabajadoras.


8 de Marzo: DÍA DE LA MUJER TRABAJADORA

La celebración del día internacional de la mujer trabajadora ha sido el tema de conversación en la residencia El Paular esta última semana. Nuestras residentes han querido contar su experiencia, su día a día laboral hace unos años, recordando y dando luz a historias de vida excepcionales. 


¡Las compartimos con vosotros!. 

- Josefina B. (88 años) empezó a trabajar muy joven, pues con 15-14 años su vecina la enseñó en el oficio de la costura; fue sastresa. Al preguntarle por su trabajo cuenta que cosía ropa de hombre, primero como civil y posteriormente, durante la guerra, en el ejército. Durante esta última etapa hacía trajes para los militares.


- Carmen C. (79 años) no recuerda muy bien su profesión, pero lo que sí dice es que de jovencita tuvo que limpiar las casas de otras personas.


- Fuensanta (84 años) también es otra de nuestras mujeres trabajadoras, ya que al faltar su padre siendo ella una niña no le quedó más remedio que ponerse a trabajar…eran 8 hermanos!. Desde muy pequeña tuvo que fregar suelos para llevar algo de dinero a casa; posteriormente entró a trabajar con los dueños de una panadería, cuidando de sus hijos y de la casa. En la panadería aprendió a hacer un poco de todo, incluso a coser.



- María R. (88 años) fue maestra en el Colegio Virgen del Pilar de Murcia durante unos 5 o 6 años; daba clases a niños de hasta 9 años. Según dice no le gustaba mucho este trabajo, por lo que al casarse lo dejó para dedicarse a las tareas del hogar.


- Rosa (88 años) cuenta que sus padres tenían una tienda de comestibles y que desde muy jovencita empezó a echarles una mano. Al mismo tiempo que les ayudaba en la tienda cuidaba de la casa y al casarse pasó a cuidar de su propio hogar.


- Enriqueta (67 años) ha sido peluquera y regentaba una peluquería de su propiedad en Finestrat. Al preguntarle que hacía nos cuenta que peinaba, ponía tintes, hacía permanentes, etc. Comenta que su peluquería funcionaba muy bien, teniendo clientes que iban desde Benidorm.


- Mercedes (86 años) trabajó en la fábrica de cintas que había hace años en Alicante; allí hacían lazos, cordones… Tiene buenos recuerdos de aquella época.

- María F. (80 años) cuenta que ella tuvo que trabajar en el campo recogiendo almendra, pelándola, limpiándola… Una vez casada se dedicó a las tareas del hogar.

- Gloria (82 años) estuvo un tiempo trabajando con sus padres en el campo, pero pronto tuvo que marcharse a Alemania a trabajar en una fábrica de medias; allí estuvo 17 años. Cuando regresó a España, ya casada, montó una bodega con su marido.


- Ramona (85 años) ha sido ama de casa, se dedicaba a las tareas del hogar y a cuidar de sus hijos.



- Laura (74 años) ha trabajado como oficinista, primero en un negocio familiar y posteriormente en una empresa de automóviles. En este último trabajo hacía de todo, incluso vender coches.


- Natalia (89 años) tuvo que cuidar de sus hermanos durante la guerra, eran 6 hermanos y no fue una época buena. Más tarde, ya casada, se dedicó a las tareas de su casa.


- María D.(89 años) ha trabajado mucho a lo largo de su vida, pues su padre faltó en la guerra y tenía que ayudar en la economía familiar. De jovencita fue modista, hasta poco antes de acabar la guerra que empezó a trabajar en el tranvía como cobradora. Posteriormente estuvo en comedores de auxilio social. También ha trabajado en la fábrica de caramelos “El Monaguillo” y una vez casada en una fábrica de cacahuetes y almendras.



Cuando me enamoré



Cuando uno recupera la memoria de los momentos, de los olores, los sabores, los colores, las personas, sus encantos, las historias, las aventuras, los sentimientos, etc… todo esto toma vida de nuevo y ahora se hace presente de nuevo. Esta es una de las maneras que tenemos los seres humanos de “volver a vivir” lo que ya pasó, y darnos la oportunidad de disfrutarlo de nuevo, intensamente….A continuación compartimos con vosotros algunos de los recuerdos de los abuelitos de la Residencia El Paular.

Loli Rondón nos contó la siguiente historia de amor:
“Conocí al que más tarde fue mi marido, a los 23 años en Larache, un pueblo de Marruecos. Él era de Badajoz y se llamaba Julián. Desde que nos vimos en la playa en el primer momento fue como un flechazo de amor, ya que él iba en bañador con su perro, y al verme se paró para hablarme. Me dijo: “tienes unos ojos muy bonitos” y a mí me dio mucha vergüenza.

Más tarde volvimos a vernos, y quedamos para pasear por la playa, y entonces, apareció para recibirla con dos rojas y un estuche con un regalo. A partir de aquí, estuvimos siendo novios durante 4 años, nos casamos en Ronda (Málaga), y continuamos juntos durante 25 años.

Para mí, ha sido lo más grandioso que me ha pasado en la vida, y he sido muy feliz con él y con mis dos hijos”.

Valentina, también compartió su historia de amor:
“Me casé con 30 años un 14 de Febrero, el día del amor.
Mi marido se llamaba Antonio y hemos estado juntos durante 36 años. Para mí ha sido mi gran amor, y el marido ideal”.

María Ivars, nos cuenta que tiene record de años junto a su pareja, ¡nada menos que 50 años juntos!!!:
“Mi marido se llamaba Francisco, y nos conocimos cuando yo tenía 25 años y él tenía 30. Vivíamos en la misma calle y yo era amiga de su hermana. Entre muchas otras habilidades, tocaba el clarinete y me ha querido mucho durante 50 AÑOS”.

¿Y vosotros? ¿ recordáis el primer amor? …

Feliz 14 de Febrero desde la Residencia El Paular.



La nochebuena de los abuelos

Como pasábamos la Nochebuena…


Los abuelitos de El Paular hemos estado hablando y recordando con sonrisas, y una cierta añoranza, como eran nuestras nochebuenas.


Nuestros recuerdos, nuestra vida, ¡lo compartimos con vosotros!.


María D. cuenta que ella hacía una cena especial,  en su casa, para su marido e hijos. Una vez faltó su marido, empezó a ir a cenar a casa de su hija. La cena consistía en unos entrantes (croquetas de bacalao, langostinos, ensalada especial…), cordero al horno con patatas fritas y postre (turrón, mantecados, etc.). Cantaban villancicos y a ella siempre le hacían cantar y contar historias en valenciano.
María F. cenaba también en su casa, pero con la familia y unos cuantos amigos. La encargada de preparar la cena era ella y nunca faltaban las gambas porque a su hijo le encantan.
Josefina B. comenta que en los últimos años se juntaban ella, su marido y uno de sus hijos, pues los otros dos viven en Francia. Lo que más recuerda es el postre porque no han faltado nunca los polvorones, turrones y mantecados.
Paco L. dice que esa noche era para estar en familia, que así se pasaba mejor,  y que él recuerda sobre todo cuando su padre hacía la cena, pues siempre ha tenido restaurantes.
Ramona cuenta que ella cenaba con su marido, pero que no solía hacer nada especial, aunque la cena sí que era algo diferente a la de cualquier otra noche.
Rosario S. recuerda con mucho cariño las navidades de cuando era niña, pues en Nochebuena siempre cenaban en casa de su abuela y se reunía toda la familia.
Lucía dice que ellos cenaban en su casa, toda la familia, y que la cena la solía hacer su madre. El menú era: sopa,  cordero a la plancha, aperitivos y postre.
Enriqueta comenta que solía pasar la Nochebuena con su hermana, que tenía un bar en Finestrat. Primero atendían a los clientes y después ya cenaban ella, su hermana, su cuñado y su sobrino. Se tomaban el aperitivo en la parte del bar y después la cena en el restaurante. Esta consistía en cordero principalmente y de postre dulces, helado y empanadillas de boniato entre otras cosas.
Mercedes recuerda cenar con su marido y su hijo en su casa. Antes de casarse cenaba con sus padres y hermanos.
María R. dice que cuando vivía en Barcelona ellos no celebraban la Nochebuena, pero sí el día de Navidad. Compraban un pavo y lo hacían relleno con salchichas, pimiento morrón, manzana, ciruelas, ajo… Como ella y su hermana eran pequeñas y el pavo lo compraban vivo,  sus padres siempre esperaban a que se durmieran para matarlo porque les daba mucha pena. Una vez ya en Alicante y casada trasladó esta tradición a la Nochebuena, aunque compraba el pavo ya muerto.

Federico habla de cuando él era joven y sus padres aún vivían. Cenaban todos juntos (hermanos, tíos, primos…) y la cena la hacía su madre. Cuando ella faltó la encargada de cocinar fue su hermana. Solían cenar pavo o pollo, compota de membrillo y dulces navideños.
Rosario B. cuenta de sus navidades en Madrid. Se juntaba toda la familia y cenaban gambas, ensalada especial, cordero y dulces típicos de estas fechas.
Cristina comenta que con 14 años hizo su primera cena de Nochebuena, para… ¡17 personas! Preparó sopa cubierta para unos,  sopa de almendras para otros, gallina en pepitoria y de postre flan, flan de café y natillas. A este último postre le ponían una pequeña sorpresa entre las galletas (una moneda). Otros años ha llegado a preparar la cena para 23 personas… toda una cocinera.

FELICES FIESTAS

Testimonios de nuestros abuelitos sobre la terapia con perros en El Paular

Ya hace un tiempo que empezamos atrabajar con Nacha y Blue, los perros de terapia del Centro Canino Ngorong.Para ser exactos, comenzamos el 21 de Abril con nuestros residentes másasistidos y viendo los resultados obtenidos, el 16 de Junio pasamos también atrabajar con las personas con un deterioro leve, moderado o sin ningún tipo dedeterioro y/o demencia.


Cumplidos ya los 6 meses, hemosdecidido preguntar a nuestros residentes qué les parece este tipo de terapia, qué perro les gusta más o cuál ha sidola actividad en la que más han disfrutado, entre otras cosas.




Laura dice que le gustan ambos perros,tanto Nacha como Blue; la primera le gusta por lo bonita que es y el segundoporque es muy gracioso. Ella siempre les pone agua cuando acaban la actividad,ya sea con ellos o con los residentes asistidos, y esto le encanta. En cuanto alas actividades que han hecho, la que más le ha gustado ha sido la del bingo,aunque también le gusta cuando le tiran cosas y van a por ellas. Mientrasestamos hablando no para de decir que son muy cariñosos, que le encantan y queson muy dóciles y buenos.

Josefina comenta que son animalesencantadores y al igual que a Laura, también le gustan ambos perros; le encantaacariciarlos y lanzarles cosas. Dice que son muy bonitos y que le gusta el pelo de lana que tiene Nacha.

A María F. le gusta más Blue, pues dice que es más gracioso. De todaslas actividades que hemos hecho cuenta que no puede decidirse por ningunaporque todas le han gustado por igual. Le encantan los perros, de hecho ellatenía dos, Moro y Mulata.

A Carmen C. también le gusta más Blue, es más pequeño y lo puedetocar mejor. Le encanta darles de comer porque según nos dice le da pena quetrabajen tanto y no coman nada. Al igual que María ha tenido perros en su chaletde San Vicente.

MaríaR. coincide conMaría F. y Carmen C., a ella también le gusta más Blue. En cuanto a lasactividades que hemos hecho dice no poder decidirse, todas le han gustado y dehecho no se ha perdido ninguna de las que hemos hecho.

A Rosario S. le encantan ambos perros, dice que son muy bonitos y queno podría decidirse por ninguno de los dos. Desde que se decidió a venir a lassesiones ya no ha faltado a ninguna, pues le encantan.

PacoL. nos dice con unasonrisa pícara que le encantan todos los perros y, como no, su dueña. Laactividad que más le ha gustado, por supuesto, es la del baile, pues bailó conDori (terapeuta) varias piezas de Manolo Escobar.

A Enriqueta le causan un poco de respeto los perros, pero una vez quelos toca ya se relaja y participa en todas las actividades. Ayuda muchísimo,tanto en la actividad como a sus compañeras/os y esto es lo que más le gusta.

Fuensanta no puede decidirse, le gustan ambosperros y le han encantado todas las actividades en las que ha participado,aunque al principio le costó un poco acudir a las actividades.
A Cristina le gustan ambos perros, pues dice que son muy bonitos,hermosos y que están muy bien cuidados y atendidos; son alegres y saben hacermuchas filigranas.


Trastadas de la niñez, ¡nosotros también hemos sido niños!

Hoy nos hemos reído un montón contando gamberradas y trastadas de la infancia, ¿os acordáis de las vuestras?


Angelita cuenta, que de pequeña la mandaban a comprar el pan, y casi siempre lo devolvía pellizcado, y su madre se daba cuenta siempre.

A Hugo con 12 añitos lo mandaban a comprar el pan y en más de una ocasión trajo solamente la molla del centro :D


Fuensanta tuvo una experiencia pasada por jabón, ¡muy limpia!!. Cuando tenía 8 o 9 años, su madre la mandó a comprar jabón, y ella lo confundió con un caramelo, de manera que se lo comió y estuvo un buen rato echando espuma por la boca!!…


A Enriqueta le manchó su profesora de tinta el vestido nuevo, y para que su madre no la viera (porque sabía la que le esperaba), se escondió debajo de la cama y no había quien la sacara de allí.


Andrés era repartidor de leche de jovenzuelo, y cuando le pedían más leche y no le quedaba, a las últimas garrafas le añadía agua para que saliera más cantidad y tener para todos, eso sí, siempre lo negó, ¡que pillastre!!!


Cristina nos cuenta algo parecido, cuando con su amiga Paquita, mezclaron la leche del lechero con agua del grifo, y como no era potable, todo el pueblo tuvo problemas de estómago y se enfadaron con el pobre lechero, que nunca llego a entender que es lo que había pasado. 


Mabel se comía las barras de labios con sabor a fresa de su hermana mayor, cuando se quedaba sola, pero al volver cuando la pillaban, ella lo negaba con toda laboca pintada de rojo!! Je, je…



Federico le quitó la flauta a un hermano de un amigo, y se la tiró al pozo del pararrayos, ¡la dieron por perdida!


Cuando Tina tenía 5 años y junto con una amiga, decidieron que podían conseguir dinero pidiendo por las calles de Madrid. Sus madres, que no sabían nada, sospecharon de algo raro cuando les llevaron de regalo cerillas (que en aquella época eran muy caras), descubrieron cómo las habían conseguido y les prohibieron que pidieran más, pero las cerillas se las quedaron porque ¡a nadie le amarga un dulce!




A Andrés le gustaba pescar con su primo en el río. Un día le robaron una trucha que el cura del pueblo había pescado, y cuando llegaron a casa y enseñaron la supuesta pesca del día, les dijeron que le regalaran la trucha al cura como un obsequio de la familia. (Así que el cura tuvo de nuevo su trucha sin saberlo),¡¡ pero ellos se rieron mucho!!!


Mabel cuando tenía 15 años se fue a las fiestas del pueblo de una amiga en verano, y como ya por aquel entonces le gustaba mucho viajar de un lado a otro, en cuanto terminaron las fiestas cogió un tren y por su cuenta, se fue a visitar unos días a otra amiga a la playa, ¡sin decir nada previamente a sus padres!. El caso, es que los padres llamaron por teléfono, y se enteraron de que estaba en otro lugar y fueron a por ella. Estuvo una semana castigada sin salir, por no pedir permiso y hacer lo que quería sin consultar.

Los abuelitos de El Paular en La 2 de TVE

Nos os perdais el reportaje que grabaron los chicos del programa “Para todos La 2″ sobre las actividades de ocio y entretenimiento que realizamos en El Paular.

Aqui os dejamos el enlace.

http://www.rtve.es/alacarta/videos/para-todos-la-2/para-todos-2-juegos-para-adultos/1048021/?s1=programas&s2=otros-programas&s3=para-todos-la-2&s4=